En Kenia, capturan y desplazan a cocodrilos que amenazan a poblaciones ribereñas
Los agentes kenianos de fauna esperan horas y en silencio a que uno de los muchos cocodrilos del lago Baringo caiga en su red, para llevárselo y proteger a la población local pues, con la subida de las aguas, aumentaron los ataques.
Los lagos del valle del Rift, en Kenia, han alcanzado niveles nunca vistos en al menos medio siglo, provocando el desplazamiento de decenas de miles de personas y acercando peligrosamente la fauna a los humanos.
Un análisis de la AFP, basado en imágenes de las redes satelitales Copernicus Sentinel y NASA Landsat, muestra que la superficie del lago se ha ampliado un 70% desde 2010 hasta cubrir actualmente 234 kilómetros cuadrados.
"Tememos que, cuando lleguen las lluvias de El Niño, esta agua continúe subiendo y arrastre a los cocodrilos hacia el pueblo", explica el veterinario Dominic Mijele, agente del Kenya Wildlife Service (KWS).
El gobierno keniano ha puesto en marcha una operación alrededor del lago Baringo para evacuar a los cocodrilos más grandes, cuyo peso puede superar los 200 kilos.
Una de las tácticas para atraerlos consiste en difundir, mediante un altavoz instalado en la orilla del lago, una grabación de un perro aullando. Al parecer, cuando cocodrilos oyen esos gañidos, nadan hacia una red cebada a pescado.
- "Alivio" -
A los ribereños que acuden a ver el espectáculo se les pide que guarden silencio y que se escondan, para no distraer a los cocodrilos mientras van hacia la trampa.
"No es fácil atraparlos, son muy miedosos", observa Mijele, añadiendo que los cocodrilos son "difíciles de cebar" y obviamente "peligrosos".
La AFP pudo ver a varios cocodrilos acercarse a la red sin entrar en ella: se han vuelto desconfiados después de que al menos cinco de sus congéneres fueran capturados en el mismo lugar, señalan los agentes.
Finalmente, un cocodrilo de tamaño medio entra en la trampa. Un vehículo conectado a la red da marcha atrás rápidamente, arrastrándola fuera del agua. Por un momento, queda suspendida sobre el lago, hasta que los agentes suben a la orilla.
Pero el animal no se deja manipular: se agita y se retuerce tratando de liberarse. Una decena de agentes del KWS deben luchar cerca de media hora para inmovilizarlo en su red.
"Es el que me molesta en mi casa todos los días", se alegra una pescadora, presente entre la multitud que ha acudido a ver al cocodrilo capturado.
El lago Baringo alberga más de 200 cocodrilos, según una estimación aproximada de Mijele.
A principios de agosto, la AFP había entrevistado a varios ribereños del lago, que relataron numerosos ataques de cocodrilos, pero también de hipopótamos.
"Es un gran alivio, nos han estado aterrorizando desde hace tiempo", afirma Dorcas Kiplagat, una pescadora de 35 años.
Pero otros habitantes temen que, al sacarlos del lago, esto perjudique al turismo y, por ende, a las empresas que viven de ello.
X.Quintero--LGdM