Trump pone fin a su visita a Irlanda tras su polémico apoyo a la reunificación del país
Donald Trump centra este domingo su atención en el golf y en la promoción de sus intereses empresariales, en el segundo y último día de su visita a Irlanda, marcada por su polémico apoyo a la reunificación del país.
El presidente estadounidense sorprendió el sábado a sus anfitriones irlandeses y a su vecino y aliado británico al adentrarse en un terreno político muy sensible y anunciar que le "encantaría ver" una Irlanda unida.
Rompiendo con la tradicional neutralidad de Washington sobre esa cuestión históricamente cargada de tensiones, Trump afirmó que la reunificación de la República de Irlanda y del territorio británico de Irlanda del Norte, después de más de un siglo separadas, "acabará ocurriendo".
"Ya podría ocurrir ahora", aventuró durante su encuentro con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, en Dublín, unas declaraciones que provocaron el rechazo de los unionistas favorables al Reino Unido en Irlanda del Norte y de algunos destacados políticos británicos.
"Donald Trump es Donald Trump y el presidente dirá y expresará lo que piensa", declaró el domingo la secretaria de Estado británica Angela Rayner a Sky News.
"Pero, mire, nos tomamos muy en serio el Acuerdo de Viernes Santo", añadió, en referencia a los acuerdos de paz de 1998 que pusieron fin en gran medida a tres décadas de conflicto en Irlanda del Norte.
Este acuerdo establece que puede celebrarse un referéndum sobre la unidad de Irlanda si el Gobierno británico determina que es probable que exista una mayoría favorable en Irlanda del Norte.
Los votantes de la República de Irlanda también tendrían que respaldarlo en una consulta separada.
- Máxima seguridad -
Pocas horas después de su inesperada intervención sobre la cuestión, Trump aterrizó en Doonbeg, en la costa oeste del país, donde el campo de golf propiedad de su empresa, la Trump Organization, acoge el Abierto de Irlanda.
El presidente estadounidense asistirá el domingo al torneo, principal motivo de su viaje, antes de regresar a Washington ese mismo día.
Martin le aseguró durante la reunión del sábado que los 784 habitantes de Doonbeg estaban "muy agradecidos" por la inversión de la Trump Organization, que compró el recinto en 2014, y señaló que su familia era "bienvenida" allí.
El presidente estadounidense está acompañado en este remoto rincón de Irlanda por sus hijos Eric y Don Jr., que gestionan el negocio familiar desde que su padre, de 80 años, regresó a la Casa Blanca el año pasado.
El antiguo magnate inmobiliario, que aprovecha cualquier ocasión para promocionar sus empresas, dijo a Martin que Doonbeg era "uno de los mejores campos de golf del mundo".
Se esperan unos 40.000 aficionados en el torneo durante el fin de semana, con el seis veces ganador de un 'major' y actual número dos del mundo, Rory McIlroy, como principal atracción.
La presencia de Trump complica el dispositivo de seguridad, cuyo coste para Irlanda se estima en 20 millones de euros (23 millones de dólares).
El campo, situado entre dunas en la escarpada costa del condado de Clare, ha sido objeto de dos acciones de activistas propalestinos en los últimos 18 meses.
Los demócratas de la oposición en Estados Unidos llevan tiempo denunciando que la difuminación de las fronteras entre su presidencia y sus intereses empresariales personales es corrupta.
Según las declaraciones financieras exigidas por ley, Trump obtuvo más de 2.000 millones de dólares de ingresos en 2025, el año en que regresó al poder, una gran parte de ellos procedentes de actividades relacionadas con las criptomonedas.
F.Maldonado--LGdM