El mar de Gaza, una vía de escape para los nadadores
"Los nadadores se han visto expuestos a disparos de los buques de guerra", afirma Abu Mahmud, de un equipo que entrena en aguas de Gaza entre un paisaje desolador: a un lado las tiendas de desplazados y al otro los barcos israelíes.
Más de dos años de bombardeos israelíes destrozaron la mayoría de las infraestructuras de ocio de la Franja de Gaza, incluidas las piscinas.
Por eso Mahmud, un excampeón de 45 años que compitió en el pasado en concursos locales, recurrió al mar para enseñar a nadar a hombres de todas las edades.
Un buen ejercicio para aprender a desafiar "los peligros", explica a AFP. Y en particular "los barcos israelíes, que ahuyentan a los nadadores y pescadores".
A pesar de un alto el fuego entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamás, que entró en vigor el 10 de octubre bajo la presión de Estados Unidos, la tregua es muy frágil.
Según el Ministerio de Salud de Gaza, bajo la autoridad de Hamás, 509 personas han muerto por disparos o ataques aéreos israelíes desde esa fecha.
"Más de una vez, los nadadores se han visto expuestos a los disparos de los buques de guerra presentes en alta mar. Los riesgos son muchos, pero intentamos evitarlos reuniéndonos en zonas inaccesibles" para esos barcos, cuenta Abu Mahmud.
- "Ni una sola piscina" -
El equipo calienta con estiramientos, flexiones y saltos antes de sumergirse en el agua fría, en medio de risas y salpicaduras.
Contaba con más de mil miembros antes de la guerra, pero los bombardeos dispersaron a la mayoría de ellos por el territorio.
A unos metros de distancia, en la playa, hay tiendas de campaña con los logotipos de oenegés internacionales y de agencias de la ONU.
Casi la totalidad de los 2,2 millones de habitantes han sido desplazados al menos una vez durante los más de dos años de conflicto, y cientos de miles de personas viven en tiendas de campaña o refugios improvisados.
"La natación es un excelente ejercicio para la mente, que puede ayudar a afrontar los problemas cotidianos y las circunstancias difíciles que atravesamos", explica el psiquiatra Yehya Ali Awwad, de 54 años.
A su lado, Mohamed Farahat, un joven nadador profesional, recuerda con nostalgia los campeonatos en los que participaba antes de la guerra y "los muchos títulos que ganó".
Pero Israel "no dejó nada atrás, ni una sola piscina, y la destrucción se extendió a toda Gaza", lamenta el deportista de 21 años.
Pocos usan gorro de baño, y muchos nadan con camiseta de tirantes de algodón y calzoncillos largos.
En Gaza, donde escasean los medicamentos, los alimentos y el combustible, los equipos deportivos están lejos de ser una prioridad.
Y el estricto bloqueo israelí de Gaza, impuesto después de que Hamás tomara el control del territorio palestino en 2007, limita el acceso a los materiales de construcción.
Sin ir más lejos, la agencia oficial de noticias palestina Wafa informó la semana pasada que se prohibió la entrada al territorio de un cargamento de césped artificial donado por China al Consejo de Deportes y Juventud de Gaza.
A.Gonzalez--LGdM