Cristian Mungiu, el cineasta rumano que radiografía las fracturas sociales
El rumano Cristian Mungiu entró este sábado en el selecto club de cineastas con dos Palmas de Oro en Cannes, lo que consolida su reputación como uno de los observadores más agudos de las fracturas sociales y políticas.
"Lo que siento es que las sociedades de hoy están fracturadas, radicalizadas. Y esta película también es un compromiso contra cualquier forma de integrismo", dijo el cineasta rumano al recibir el máximo premio del festival francés de manos de la actriz Tilda Swinton.
"Es un mensaje a favor de la tolerancia, de la inclusión, de la empatía. Son términos magníficos que todos apreciamos, pero hay que aplicarlos más a menudo", añadió.
El realizador obtuvo la Palma de Oro por "Fjord", una película ambientada en Noruega que cuestiona las contradicciones de una sociedad que se presenta como tolerante y abierta, pero que puede excluir con dureza a quienes se desvían de las normas establecidas.
Con este triunfo, Mungiu entra en un círculo exclusivo en el que figuran cineastas de la talla de Francis Ford Coppola, Ken Loach o Michael Haneke, todos ellos doblemente coronados con la Palma de Oro.
- Segunda consagración -
Inspirada en hechos reales, el filme resuena con la historia personal de Mungiu, que creció bajo la dictadura comunista de Nicolae Ceaușescu, que gobernó Rumania con mano de hierro durante más de veinte años (1967-1989).
Protagonizada por Renate Reinsve y Sebastian Stan, la cinta explora la polarización de las sociedades contemporáneas a través de una batalla judicial por la custodia de cinco niños de una familia ultrarreligiosa.
Más que un manifiesto ideológico, el cineasta definió su cinta como una reflexión sobre la creciente radicalización política y moral de las sociedades.
"Crecí bajo un régimen que creía saber mejor que los ciudadanos lo que necesitábamos", declaró recientemente Mungiu a la AFP en Cannes.
"Pensábamos que eso había terminado con la caída del comunismo y hoy descubrimos que puede volver a ocurrir, incluso con las mejores intenciones, en sociedades democráticas", acotó.
Su primera consagración en Cannes llegó precisamente gracias a su fina mirada sobre uno de los períodos más oscuros de la historia de su país.
En 2007 conquistó su primera Palma de Oro con "4 meses, 3 semanas y 2 días", un relato impactante sobre un aborto clandestino durante la era Ceaușescu.
Veinte años después, Cristian Mungiu no ha perdido nada de su determinación por hurgar donde duele.
"Es importante abrir un debate sobre por qué vivimos en sociedades tan polarizadas, tanto a la izquierda como a la derecha", dijo a la AFP.
"A veces uno se pregunta cómo llegamos hasta aquí y por qué se ha vuelto tan difícil convivir con personas que tienen valores diferentes".
Antes de dedicarse al cine, Cristian Mungiu estudió literatura inglesa y estadounidense. Más tarde ingresó en la escuela de cine de Bucarest y trabajó paralelamente como asistente de dirección en producciones internacionales rodadas en Rumania.
Y.A. Ibarra--LGdM