Carlos III encara una delicada visita a EEUU tras las tensiones entre Trump y Starmer
El rey Carlos III parte el lunes a Estados Unidos, donde le espera un ejercicio de equilibrismo diplomático, con la esperanza de apaciguar las tensiones entre Donald Trump y Keir Starmer, y con el caso Epstein, especialmente doroloso para la familia real británica, como telón de fondo.
Oficialmente, el Palacio de Buckingham presenta esta visita de cuatro días, organizada a petición del gobierno británico, como una oportunidad de "celebrar los vínculos históricos" entre ambos países con motivo del 250º aniversario de la independencia estadounidense.
Pero rara vez un viaje real habrá suscitado tanta controversia.
Aunque Donald Trump, hijo de una escocesa y gran admirador de la familia real, calificó al monarca de "hombre fantástico" el jueves en la BBC, también ha multiplicado los ataques contra sus aliados británicos desde finales de febrero.
Las críticas llegaron cuando Londres expresó sus primeras reservas sobre los bombardeos de Israel y Estados Unidos contra Irán.
"No es a Winston Churchill a quien tenemos delante", lanzó con dureza el presidente estadounidense en marzo, hablando del primer ministro laborista, Keir Starmer.
Trump arremetió en los últimos meses contra el proyecto británico de entregar a isla Mauricio el archipiélago de Chagos, que alberga la base de Diego García, utilizada por ambas potencias en el océano Índico. Ante la presión norteamericana, Reino Unido suspendió este mes dicha entrega.
Por otro lado, el mandatario republicano se burló del ejército británico y minimizó su contribución a la coalición internacional que combatió a los talibanes en Afganistán, lo que irritó al gobierno de Londres.
Estos ataques han llevado a algunos parlamentarios a pedir el aplazamiento del viaje. Una postura compartida por el 48% de los británicos, según una encuesta.
– Discurso en el Congreso –
En este contexto, Trump afirmó a la BBC que la visita podría "perfectamente" reparar la "relación especial" entre ambos países.
Y el rey podría aprovechar el 250º aniversario de la independencia estadounidense, que se cumple el próximo 4 de julio, para intentar rebajar las tensiones actuales.
En un discurso el martes ante las dos cámaras del Congreso estadounidense -el primero de un monarca británico desde el que ofreció Isabel II en 1991—, Carlos III podría mencionar estas tensiones, pronostica Craig Prescott, especialista en la monarquía de la universidad londinense Royal Holloway.
"Está obligado a mencionarlas. Imagino que lo hará de forma bastante codificada", afirma.
Aunque apenas accedió al trono en 2022, el rey de 77 años, que sigue recibiendo tratamiento por un cáncer, está curtido en este tipo de ejercicios diplomáticos y ha demostrado ser "mejor orador" que su madre Isabel II, según este especialista.
– Epstein, tema tabú –
El otro gran nubarrón que planea sobre este desplazamiento es el caso del fallecido delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein y la amistad que mantenía con el hermano del rey, Andrés.
Este escándalo, que salpica a la familia real desde hace más de 15 años, ha tenido nuevos giros en los últimos meses, con la publicación de fotos y correos electrónicos comprometedores para Andrés.
Carlos III intervino recientemente retirándole todos los títulos reales a su hermano, incluido el de príncipe.
El monarca se comprometió también a dejar que "la justicia siga su curso" tras la espectacular detención de Andrés en febrero, sospechoso de haber transmitido documentos confidenciales a Epstein.
Aunque el expríncipe no ha sido imputado hasta ahora y siempre ha negado cualquier comportamiento indebido, sigue bajo investigación judicial.
Varios parlamentarios estadounidenses han pedido, sin éxito, que Andrés testifique ante el Congreso.
El congresista demócrata Ro Khanna, muy activo en este asunto, escribió a Carlos III para pedirle que se reúna "en privado" con víctimas de Epstein. La familia de Virginia Giuffre, principal acusadora del financiero, fallecida en abril de 2025, hizo una solicitud similar.
El Palacio de Buckingham declinó tal posibilidad, alegando que tal encuentro podría "perjudicar las investigaciones en curso o el buen funcionamiento de la justicia".
Un argumento "ridículo", replicó Khanna en una entrevista con The Times, en la que estimó que el rey "debería al menos mencionar a las víctimas de Epstein en su discurso" ante el Congreso y "reconocer el trauma sufrido por estas jóvenes".
E.Dorame--LGdM