El expresidente de Birmania es indultado, la pena de la Nobel de la Paz Suu Kyi reducida
La pena de cárcel de la exlíder birmana y premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, cuyo gobierno electo fue derrocado por un golpe militar en 2021, se redujo el viernes en el marco de una amplia amnistía, por la cual el expresidente Win Myint fue indultado.
Esta amnistía, que también anula todas las condenas a muerte, es una de las primeras medidas como presidente del exjefe de la junta, Min Aung Hlaing, que hace una semana asumió el cargo al término de un proceso electoral criticado en el extranjero.
Esta gracia general coincide con el Año Nuevo birmano, Thingyan, que se caracteriza por un rociado masivo de agua que simboliza la renovación y la purificación de los pecados.
Tradicionalmente es ocasión de amplias amnistías y la de este año era muy esperada ante el contexto de transición en la dirigencia del país.
El nuevo presidente Min Aung Hlaing hizo varios gestos, entre ellos anular todas las condenas a muerte, anunciar la puesta en libertad de más de 4.000 presos -incluido el expresidente-, y reducir en una sexta parte todas las penas inferiores a 40 años.
Esto "se aplica igualmente" a Aung San Suu Kyi, informó a la AFP una fuente cercana al caso, que pidió el anonimato por razones de seguridad.
Galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1991, Aung San Suu Kyi, de 80 años, cumple actualmente una condena de 27 años en un lugar mantenido en secreto por diversas acusaciones de carácter político, según denuncian sus defensores.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, reclamó la liberación "inmediata" de la exlíder birmana.
- Liberación del expresidente -
La amnistía de Año Nuevo también supuso la puesta en libertad de Win Myint, quien también se encontraba encarcelado desde el golpe de Estado. En 2018 asumió la presidencia, un cargo en aquel momento esencialmente simbólico, a la sombra de Aung San Suu Kyi.
El expresidente se encuentra "en buen estado de salud", dijo Myo Nyunt, portavoz de su partido -la Liga Nacional para la Democracia-, disuelto tras el golpe de Estado. El vocero declaró que se reunió con Win Myint en Naipyidó.
Este indulto se inscribe en un esfuerzo de "reconstrucción nacional", informó en un comunicado la oficina de Min Aung Hlaing.
El dirigente, de 69 años, había anunciado anteriormente el mismo día que todas "las personas que cumplen condenas a muerte verán sus penas conmutadas por cadena perpetua".
Según la ONU, más de 130 personas -principalmente disidentes- fueron condenadas a muerte tras la llegada al poder de la junta militar, pero es difícil obtener cifras definitivas debido al opaco sistema judicial del país, que funciona a puerta cerrada.
Fuera de la prisión de Insein, en Rangún, las familias esperaban el viernes por la mañana bajo un calor sofocante para saber si sus familiares encarcelados formarían parte de los amnistiados.
"Mi hermano fue encarcelado por motivos políticos", declaró a la AFP Aung Htet Naing, de 38 años. "No fue incluido en los indultos anteriores, así que no queremos hacernos demasiadas ilusiones".
- Periodista liberada -
La periodista y directora de documentales Shin Daewe salió de prisión, poco más de dos años después de haber sido condenada a cadena perpetua -una pena que posteriormente se redujo a 15 años- por "complicidad en actos terroristas".
"La mayor alegría es poder reunirme con mi familia", afirmó. "Hoy he tenido suerte. Pero no es el caso de muchos de mis amigos que siguen dentro".
Según la Asociación de ayuda a los presos políticos, más de 30.000 personas han sido encarceladas por motivos políticos desde el golpe de Estado de 2021, que sumió a Birmania en una guerra civil.
Tras cinco años gobernando como jefe de las fuerzas armadas, Min Aung Hlaing asumió el viernes pasado la presidencia en una transición que los observadores de la democracia han descrito como un cambio de imagen civil del régimen militar.
El cambio ha venido acompañado de la revocación de algunas de las medidas de represión de la junta posteriores al golpe, pasos que los dirigentes promocionan como reconciliación.
Pero los críticos las describen como medidas cosméticas para facilitar el esfuerzo de cambio de imagen del nuevo gobierno, compuesto principalmente por antiguos militares.
F.Deloera--LGdM