Un australiano busca en la IA la vacuna para salvar a su perra del cáncer
Desesperado por ayudar a su perra enferma, un australiano echó mano de ChatGPT y otras plataformas de inteligencia artificial para diseñar un tratamiento experimental personalizado y encontrar los mejores científicos para administrarlo.
La lucha de Paul Conyngham contra el cáncer de su perra Rosie llamó la atención del jefe de OpenAI, Sam Altman, quien la calificó como una "historia increíble", el viernes en un mensaje publicado en X.
Conyngham, un consultor de inteligencia artificial (IA) en Sídney, dijo a la AFP que el cáncer de mastocitos de Rosie está en remisión parcial, y que su tumor más grande se ha reducido dramáticamente.
"Recuperó mucha movilidad y funcionalidad" tras recibir en diciembre una vacuna de ARNm [ARN mensajero] personalizada junto con una potente inmunoterapia", afirmó.
Si bien Conyngham no defiende que sus hallazgos supongan una cura, varios expertos que no tienen nada que ver con él consideraron que, con su búsqueda, puso en evidencia el potencial de la IA por acelerar la investigación médica.
"Mantenía conversaciones, y las seguía sin parar, con ChatGPT, Gemini y Grok, para estudiar en profundidad terapias para el cáncer", contó el australiano.
Siguiendo las recomendaciones de los chatbots, pagó 3.000 dólares para secuenciar el genoma de Rosie, y utilizó las mismas herramientas en línea para analizar los datos de su ADN.
Luego recurrió a AlphaFold, un modelo científico de IA que en 2024 ganó el premio Nobel de Química, para entender uno de los genes mutados.
Conyngham buscó ayuda de un equipo de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), también por recomendación de ChatGPT, y de otros académicos en Australia que convirtieron su investigación en realidad.
- "Un sarpullido" -
El cáncer de Rosie fue mal diagnosticado durante casi un año, relató Conyngham en una conversación telefónica mientras paseaba con su perra.
"La llevé tres veces al veterinario, y dos veces me dijeron: 'no se preocupe, es solo un sarpullido'", dijo.
Pero la situación de Rosie empeoró y una biopsia reveló en 2024 que tenía un cáncer terminal.
Tras probar con quimioterapia, inmunoterapia y cirugía, el hombre quería explorar más opciones.
Fue entonces cuando recurrió a la IA para adentrarse en el mundo de los tratamientos emergentes, incluidas las vacunas ARNm, que entrenan el sistema inmunitario y se emplearon durante la pandemia de covid-19.
"Esto no fue en absoluto un ensayo clínico", aclaró Martin Smith, un profesor de la UNSW que secuenció el genoma de Rosie. "No es que la IA curara el cáncer", insistió.
"En realidad todo se debió a su determinación por ayudar a su perra", afirmó.
La combinación de "tres tecnologías disruptivas diferentes: la secuenciación del genoma, la inteligencia artificial y las terapias de ARN [que] ofrecen nuevas posibilidades y desafíos", explicó Smith.
- La promesa de la IA -
La IA también ayudó a Conyngham a lidiar con los enrevesados trámites para la aprobación ética.
A través de su nueva red científica, conoció a un profesor de la Universidad de Queensland capaz de administrar el tratamiento.
Sin embargo, no todos los tumores respondieron tan bien como el más grande. Rosie requirió otra cirugía y no está claro cuánto tiempo le queda de vida.
"La respuesta corta es que no sabemos con certeza" lo que causó la reducción en el tumor mayor de Rosie, admitió Pall Thordarson, director del instituto de ARN de la UNSW, que creó la vacuna.
"Él empleó el programa de IA (...) para diseñar la actual secuencia de ARNm, y nos dio esa información", explicó Thordarson.
Según dijo a la AFP Nick Semenkovich, un experto del Colegio Médico del estado de Wiscnosin, que no guarda relación con el caso de Rosie, "la IA tiene mucho potencial para mejorar y acelerar nuestras estrategias de investigación".
Pero destacó que la UNSW y Conyngham "no han publicado detalles científicos más allá de sus comunicados de prensa y entrevistas, así que no sabemos lo suficiente de la vacuna para entender cuánto ayudó la IA en su desarrollo, o si la vacuna funcionó de la forma en que fue diseñada".
Patrick Tang Ming-kuen, profesor de la Universidad China de Hong Kong, comentó que la investigación impulsada por la IA puede ayudar a mascotas y humanos a sobrevivir, aunque existe un riesgo de errores.
"La IA transforma una búsqueda de 'aguja en el pajar' en un proceso de selección basado en datos, acortando drásticamente el tiempo entre el diagnóstico y la creación de la vacuna", señaló.
Tras la divulgación mundial de caso de Conyngham, Smith y su equipo han recibido varias solicitudes nuevas para ayudar a alguna mascota o incluso a personas.
Pero "nos es difícil poder ayudar", dijo el hombre. "Se tienen que alinear muchas cosas".
F.Castillo--LGdM