Jürgen Klopp, un entrenador "normal" con las baterías recargadas
Dos años después de haber dejado el Liverpool alegando falta de energía, Jürgen Klopp parece haberla recargado y vuelve a sentarse en un banquillo, con la titánica tarea de devolver al fútbol alemán su antiguo esplendor.
La nación europea más laureada en fútbol masculino, antaño temible, ha encadenado desastre tras desastre desde que conquistasen el Mundial de Brasil 2014.
Con Klopp, la Federación Alemana de Fútbol (DFB) cuenta con un DT con experiencia en devolver el lustre a gigantes en declive.
Y la prensa alemana no esconde su ilusión en que Klopp reproduzca en la Mannschaft sus éxitos en el Liverpool y en el Borussia Dortmund.
En su rueda de prensa de presentación con el Liverpool en 2015, Klopp dejó una frase para el recuerdo: "Si alguien quiere ayudar al LFC, tiene que pasar de ser un incrédulo a ser un creyente".
Ahora, con la tetracampeona del mundo en sus horas más bajas, la primera tarea de Klopp es restaurar la autoestima quebrada del país.
"Es el punto álgido de mi carrera, de mi vida, de mi vida profesional. Daré todo lo que tengo", prometió el viernes, durante la rueda de prensa de presentación.
- The "Normal" One -
El recorrido poco convencional de Klopp le confiere tintes de mito del fútbol alemán.
Como jugador, Klopp, nacido en Stuttgart, pasó la mayor parte de su carrera en el Maguncia, en la segunda división.
"Tenía el talento para la quinta división y la cabeza para la Bundesliga. El resultado fue una carrera en segunda división", dijo el antiguo defensor sobre su etapa como futbolista.
Klopp asumió el cargo de entrenador del Maguncia con 33 años, evitó el descenso y luego llevó a ese modesto equipo a la máxima categoría por primera vez en su historia.
En 2008, Klopp se hizo cargo del Dortmund, campeón de la Liga de Campeones en 1997 que atravesaba tiempos difíciles.
El Dortmund se tambaleaba tras haber estado cerca de la bancarrota; en un momento llegó a pedir prestados dos millones de euros (2,3 millones de dólares) a su rival Bayern Múnich para pagar a sus jugadores, y había terminado 13º la temporada anterior a la llegada de Klopp.
Klopp llevó al equipo amarillo a dos títulos consecutivos de la Bundesliga y a la final de la Liga de Campeones de 2013, en la que perdió ante el Bayern.
Tras un breve descanso, Klopp se marchó al Liverpool en 2015. En Anfield, al alemán se le encomendó una tarea similar a la que había tenido en Dortmund: revitalizar a un coloso del fútbol venido a menos, aunque esta vez a escala global.
En su rueda de prensa de presentación, Klopp mostró un ya conocido nivel de humor y autoconciencia, declarándose "el normal", en referencia a la caracterización de José Mourinho como "el especial".
Al presentarse como el anti-Mourinho, Klopp desveló unas credenciales de hombre común que lo harían ganarse a aficionados mucho más allá de Anfield.
- De dudar a creer -
Nueve años después, y tras ganar todos los trofeos en juego, incluida la Premier League y la Champions League, la declaración de Klopp sobre pasar de "dudosos a creyentes" se convirtió en sinónimo de la transformación del club, del que salió en 2024.
Su nombre sonó para ocupar los banquillos del Real Madrid y de la selección inglesa.
En una entrevista con la AFP en enero, Klopp sugirió que había terminado su etapa como entrenador.
Pero otro fracaso mundialista más de Alemania, una eliminación en dieciseisavos de final ante Paraguay, abrió la puerta al regreso de Klopp.
A.Munoz--LGdM